
¿Qué recibe un coleccionista cuando compra una obra digital? En algunos casos, puede ser un archivo almacenado en un disco duro, acompañado de un certificado y una serie de instrucciones que explican cómo debe instalarse y exhibirse. La pantalla puede cambiar, el software quedar obsoleto y la tecnología necesaria para mostrar la obra desaparecer.
Coleccionar este tipo de arte plantea preguntas diferentes a las de una pintura o una escultura: qué se adquiere, cómo se conserva y qué debe permanecer para que la obra siga siendo la misma con el paso del tiempo. Quizá ahí se encuentre una de las transformaciones más interesantes del coleccionismo contemporáneo: conservar una obra puede significar preservar tanto aquello que vemos como las condiciones que permiten volver a verla.
Gisela Madrigal
¿Qué es una obra digital?

El arte digital comprende obras creadas o desarrolladas mediante tecnologías digitales. Puede tratarse de una imagen o un video, una instalación que utiliza software o inteligencia artificial, o una obra de arte generativo, en la que el artista programa un conjunto de instrucciones que permiten a una computadora crear distintas imágenes o composiciones.
En algunas obras, el artista crea un archivo terminado; en otras, diseña un sistema capaz de producir imágenes o comportamientos diferentes cada vez que se ejecuta. La tecnología puede funcionar como soporte, herramienta o incluso como parte del proceso creativo de la obra.
Una obra digital también puede comercializarse mediante un NFT (token no fungible), aunque no lo necesita para existir. Un ejemplo conocido es Bored Ape Yacht Club, una colección lanzada en 2021 por Yuga Labs, integrada por 10,000 imágenes digitales de simios, cada una asociada a un NFT. Este caso permite distinguir tres elementos:
- La obra: es la imagen digital de un simio, con una combinación particular de rasgos y accesorios.
- El NFT: es un registro digital único, identificado con un número, que puede incluir información como el nombre de la pieza, una descripción y un enlace a la imagen.
- Blockchain: es la tecnología donde se registra ese token y pueden consultarse sus transferencias entre compradores.
Así, cuando un coleccionista adquiere uno de estos NFT, obtiene el control de un token específico, pero los derechos de autor y de uso de la imagen dependen de las condiciones de la colección. El registro tampoco garantiza por sí mismo la autenticidad de una obra, ya que otra persona podría crear un NFT vinculado a una copia de la misma imagen sin autorización de su creador.
¿Qué compra realmente el coleccionista?

Una pintura llega a una colección como un objeto físico. Con una obra digital, el medio puede ser diferente. Por ejemplo, cuando el MoMA adquiere una obra basada en medios tecnológicos, explica que lo que llega físicamente puede ser un disco duro, una cinta u otro soporte, acompañado de un certificado y un conjunto de instrucciones de instalación.
Esas instrucciones pueden ser fundamentales. Una obra puede requerir determinada pantalla, un sistema de sonido, un programa o una configuración específica para presentarse de acuerdo con la intención del artista.
Un caso emblemático es Everydays: The First 5000 Days (2021), de Beeple, un collage digital compuesto por 5,000 imágenes creadas diariamente durante más de 13 años. En marzo de 2021, Christie’s lo vendió mediante un NFT por 69.3 millones de dólares, en una de las operaciones más importantes de la historia del arte digital. La venta mostró cómo una creación concebida íntegramente en formato digital podía incorporarse al circuito internacional de subastas.
Aquí aparece una dificultad particular: la tecnología cambia. Un archivo puede sobrevivir durante décadas, mientras el programa que permite ejecutarlo o el dispositivo necesario para mostrarlo puede quedar obsoleto mucho antes. Conservar una obra tecnológica significa entonces preservar también la posibilidad de volver a experimentarla.
Los museos llevan años trabajando sobre este problema. En 2003, profesionales del MoMA, Tate, SFMOMA y New Art Trust crearon Matters in Media Art, un proyecto colaborativo para desarrollar lineamientos sobre la adquisición, préstamo y conservación de obras basadas en medios temporales, como video, cine, audio o sistemas computacionales.
Muchas de estas piezas solo se realizan plenamente cuando son instaladas y pueden depender de instrucciones específicas del artista sobre cómo deben presentarse y qué tecnología utilizar. Su conservación puede requerir documentar esos componentes, migrar archivos a nuevos soportes o sustituir tecnologías que han quedado obsoletas.
Coleccionar arte digital implica, por tanto, comprender tanto la obra como la tecnología que permite experimentarla. Su conservación exige pensar más allá del archivo o del dispositivo: preservar las condiciones que hacen posible que siga existiendo y pueda disfrutarse en el futuro.
Referencias
- Bored Ape Yacht Club. Yuga Labs (2021).
- Beeple | The First 5000 Days. Christie’s (2021).
- Digitizing MoMA’s Video Collection. Museum of Modern Art (MoMA) (2015).
- Matters in Media Art. Museum of Modern Art (MoMA).
- What Does a Media Conservator Do?. Museum of Modern Art (MoMA) (2015).
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