
Todo artista comienza con una obra, pero ¿qué ocurre para que ese trabajo salga del estudio y, con el tiempo, llegue a galerías, ferias, colecciones o museos?
La respuesta puede tomar años y seguir caminos muy distintos. Una trayectoria se construye a partir de la práctica del artista, pero también de las personas y espacios que encuentran valor en ella, la exhiben, la estudian, la coleccionan y la acercan a nuevos públicos.
A través de las trayectorias de Gabriel Orozco y Ruth Asawa, revisamos cómo distintos momentos, relaciones y oportunidades pueden ampliar el alcance de una obra
Gisela Madrigal
Del estudio a la galería
En 2025, Art Basel entrevistó a galeristas y profesionales del arte para entender cómo comienza y se desarrolla la representación de un artista. Entre ellos, Sadie Coles, galerista en Londres, y Stefan Benchoam, cofundador de Proyectos Ultravioleta en Guatemala, coinciden en valorar artistas con una voz propia y capaces de aportar nuevas perspectivas.
Para llegar a ese punto, la obra necesita circular. Los artistas pueden comenzar mostrando en escuelas, exposiciones colectivas o espacios independientes, e incluso crear sus propios proyectos. Las relaciones con las galerías suelen surgir de estos encuentros, conversaciones y conexiones dentro de la comunidad artística.
Una vez establecida la representación, la galería puede ampliar el alcance del artista mediante exposiciones, coleccionistas, ferias y conexiones con curadores e instituciones. Proyectos Ultravioleta, por ejemplo, se ha convertido en un punto de contacto para profesionales de bienales y museos interesados en conocer artistas de Guatemala.
Detrás de estos recorridos permanece un elemento esencial señalado por los entrevistados: construir una práctica y un cuerpo de obra sólidos puede tomar años.
Cuando la obra llega a las instituciones

Los museos forman otra parte importante de una trayectoria. El Museo de Arte Moderno (MoMA) (2015) explica que sus curadores pueden conocer una obra en una galería, seguir el trabajo de un artista durante años o proponer su incorporación a la colección tras un proceso de investigación y evaluación.
Exposición y colección también pueden cruzarse. Por ejemplo, a través de su programa New Photography, creado en 1985, MoMA presentó por primera vez a artistas como Rineke Dijkstra y Thomas Demand y, al mismo tiempo, incorporó obras de estos artistas a la colección. En algunos casos, el museo continuó adquiriendo su trabajo durante los años siguientes.
La presencia institucional puede así abrir una nueva etapa en la trayectoria de un artista: su obra comienza a formar parte de exposiciones, investigaciones y colecciones. La historia del mexicano Gabriel Orozco lo muestra especialmente bien.
Gabriel Orozco | De México al circuito internacional

Gabriel Orozco (Veracruz, 1962) estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y posteriormente continuó su formación en Madrid. A finales de los años ochenta desarrolló en México una práctica en torno a objetos cotidianos, intervenciones y obras efímeras.
A principios de los noventa su trabajo comenzó a circular fuera del país. Participó en America: Bride of the Sun en Amberes en 1992. En 1993, presentó una exposición individual en la Kanaal Art Foundation de Bélgica, participó en In Transit en el New Museum de Nueva York y formó parte de la Bienal de Venecia.
Ese mismo año llegó un momento decisivo. La curadora Lynn Zelevansky, entonces asistente curatorial del Departamento de Pintura y Escultura del Museum of Modern Art, organizó Projects 41: Gabriel Orozco. Inaugurada en septiembre de 1993, fue la primera exposición individual del artista en Estados Unidos. El propio MoMA describía entonces su trabajo como una práctica que estaba adquiriendo reconocimiento de manera constante en México y en el extranjero.
En su caso, el recorrido no siguió una secuencia de “galería primero, museo después”. Las exposiciones internacionales, la Bienal de Venecia y MoMA se cruzaron en un periodo de enorme expansión de su trayectoria.
Ruth Asawa | Una trayectoria que siguió creciendo

Ruth Asawa (California, 1926–2013) desarrolló durante seis décadas una práctica que abarcó escultura, dibujo, pintura, grabado y obra pública. Formada en Black Mountain College, se instaló en San Francisco en 1949 y comenzó a desarrollar las esculturas de alambre suspendidas por las que hoy es ampliamente reconocida.
Su relación con las instituciones comenzó décadas antes de las grandes retrospectivas que hoy asociamos con su nombre. Su obra circuló en exposiciones museísticas durante su vida y su práctica continuó siendo estudiada desde nuevas perspectivas con el paso del tiempo.
En 2023, el Whitney Museum y la Menil Collection organizaron Ruth Asawa Through Line, la primera exposición dedicada a estudiar toda su producción a través de la importancia que tuvo el dibujo en su práctica. En 2025, MoMA presentó Ruth Asawa: A Retrospective, una exposición de alrededor de 300 obras que recorrió seis décadas de producción.
Su historia introduce otra dimensión del reconocimiento: una trayectoria puede seguir creciendo y adquiriendo nuevas lecturas incluso después de décadas de trabajo.
Referencias:
- Art Basel. What Does It Take to Get Gallery Representation as an Artist?
- The Museum of Modern Art. (1993). Projects 41: Gabriel Orozco.
- The Museum of Modern Art. (2025). Ruth Asawa: A Retrospective.
- Whitney Museum of American Art. (2023). Ruth Asawa Through Line.
Destacado
Flujo
Miguel Chavira

Mapas, materia y movimiento convergen en Flujo, una obra en la que Miguel Chavira explora la movilidad como un principio que atraviesa el agua, el aire, la tierra y a los seres humanos. La cartografía se transforma así en superficie y símbolo de un territorio en constante cambio.
Flujo, 2024
65 × 32 cm
La obra incluye un video exclusivo en el que Miguel Chavira comparte el concepto y proceso creativo detrás de la obra.
